La presión de la siesta – por Patricio Villarejo
A las dos de la tarde el pueblo no dormía: se apagaba. No era metáfora. Se apagaba como se apaga una radio vieja cuando alguien gira…
A las dos de la tarde el pueblo no dormía: se apagaba. No era metáfora. Se apagaba como se apaga una radio vieja cuando alguien gira…