“Y después, como decenas de autores antes que yo, intenté escribir sobre mi madre”
– Delphine de Vigan
adopción
la casa huele
a que es domingo
suena el de belle and sebastian que no soltás desde los 20
el frío es justo y necesario
y los edificios son de niebla
está todo más que listo:
vamos a rodar el espectáculo de la melancolía
tu oreja es ahora
dos mitades superpuestas jugando al origami
en la tierra de mis muslos
reina dormilona
bostezo exagerado
vas cayendo
en los símbolos del sueño
hasta que no queda nada
nada ficcional
en el pegote que te entrelaza las pestañas
estoy cansada
(yo también)
y el pilón de fotocopias
me cela
al otro lado de la mesa
pero acá en este cielo imaginario
con las yemas haciéndose paso
escribiendo los márgenes de tu pelo
teñido – alisado – reconstruido
vuelto a teñir
con la responsabilidad
de elegir el trazo próximo
sé que no me puedo mover
sé que me necesitas
flotando
esta gravedad
de dorsales sostenidas
por nombre
y apellido
sé que me necesitás
porque acá con las yemas haciéndose paso
escribiendo los márgenes de tu pelo
teñido – alisado – reconstruido
vuelto a teñir
con la responsabilidad
de elegir el trazo próximo
en este mundo de madera
quizás sea el único momento en que serás
hija
quizás sea la única vez en que seré
madre
y pueda envenenarte
con la ternura del cuidado
